BUSCANDO LAS RAÍCES DE LA FERIA Y FIESTAS DE
VILLARRUBIA DE LOS OJOS
¿ DESDE CUÁNDO SE CELEBRAN?


Las Relaciones Topográficas de Felipe II, del año 1575, por ser una fuente de información histórica muy amplia, de los acontecimientos de nuestro pueblo, en aquellos tiempos, pues viene a decirnos que era importante su ganadería y como consecuencia de ello se celebraba una feria de ganado el día de San Andrés desde muy antiguo, en la que se vendía mayormente cerdos y otras mercancías.

Jerónimo López-Salazar Pérez, en el trabajo para su tesis doctoral titulado “Estructuras Agrarias y Sociedad Rural en La Mancha (SS. XVI y XVII)”, refleja algunos datos de nuestro pueblo.

A esta importante feria comarcal de ganado, que se celebraba como hemos visto en la festividad de San Andrés, día 30 de Noviembre, nos dice López-Salazar que, acudían gran cantidad de ganaderos, no sólo de la comarca sino que venían también de Extremadura en trashumancia a través de la Vereda de Almodóvar del Campo, tomando ya en nuestro término el Cordel de la Ribera del Gigüela, pasando a la población por el camino de “Los Gorrinos”, cuya entrada en el pueblo ahora se denomina Callejón Río Gigüela.

La ganadería en nuestro municipio siempre ha debido ser bastante importante, pues un tercio de su superficie, por aquellos tiempos, eran tierras comunales de pastos, con monte bajo y encinares, cuyo producto, la bellota, aprovechaban los ganaderos de cerdos como montanera. Al parecer la ganadería tuvo su mayor esplendor en el siglo XVIII, cuando la familia Sánchez Jijón tuvo su ganado de toros bravos de la casta “Jijona”, según nos relata nuestro Ilustre Dr. Villalobos en su libro sobre esta casta de toros. En dicho siglo, según el Catastro del Marqués de la Ensenada, hubo gran cantidad de ganado de todas las especies, por lo que las ferias de ganado debieron ser importantes a nivel comarcal como queda reflejado más arriba, y en el número de Vías Pecuarias, con sus abrevaderos, que jalonan nuestro término.

El emplazamiento del recinto ferial para la celebración de este tipo de mercado en la localidad no lo sabemos, pues aunque todos hemos conocido, sobre todo las personas de más edad, que este tipo de mercado de ganado, el día 9 de todos los meses, se celebraba en el Cordón, no podemos asegurar que en aquellos años fuese así. Es de suponer que tal recinto ferial estuviese en alguna proximidad de la llegada o arranque de alguna vía pecuaria, con abrevadero, pero carecemos de documentos que nos confirme esta hipótesis. Aunque me atrevo a conjeturar que su ubicación estuviese emplazada en la manzana formada por la calle Altillo, esquina San Juan, calle Grande, esquina Pozo de la Nieve, calle Pozo de la Nieve y esquina calle Altillo. Pues esta superficie de terreno era propiedad del municipio donde en otros tiempos estuvo enclavado el matadero municipal.

Dejamos correr el tiempo y llegamos al año 1848, en el que se produce una innovación en el cambio de fechas de la celebración de la feria de ganados, pues en Sesión Ordinaria de la Corporación Municipal, como más adelante veremos, cambia la fecha para hacerla coincidir con la celebración de las Fiestas Patronales de nuestra Excelsa Patrona la Santísima Virgen de la Sierra.

Así, pues, a continuación pasamos a describir cómo empezaron a celebrarse estas fiestas:

Sabemos que al inicio de la década de 1840 el edificio del Santuario necesitaba una profunda reparación, y siendo una de las cargas del Sr. Duque de Híjar el cuidado y mantenimiento del mismo, se le solicita la restauración y el traslado al pueblo procesionalmente de la Imagen de Nuestra Señora mientras durasen las obras que serían unos cuatro años, pues en el archivo municipal faltan documentos que digan cuándo se efectuó este traslado por obras. El tiempo que duraron estas obras, la Imagen permaneció en la Villa, y las fiestas de Septiembre se celebraron aquí, por lo que el pueblo ya se había acostumbrado a tan grata experiencia.

Finalizadas las obras, el Alcalde de esta villa, que lo era D. Manuel Heredia, recibe del representante del duque de Híjar, una carta que dice así:

“Hallándose reparado en la mejor forma posible el Santuario de Ntra. Sra. de la Sierra para poder verificarse la traslación y solemne función de costumbre a María Santísima en el día de su Natividad 8 de Septiembre próximo, precedido que ha sido el permiso de las Autoridades Políticas y Eclesiásticas, como a V.S. consta, espero tenga la bondad de acordar con el Ayuntamiento de esta villa, el día en que pueda verificarse tal traslación de Ntra. Sra. a fin de tomar antes por mi parte como representante del Excmo. Señor Duque de Híjar, Patrono del Santuario, las disposiciones consiguientes a tan religioso acto, sirviéndose V.S. darme aviso del acuerdo que recaiga al efecto.- Villarrubia de los Ojos, 31 de Agosto de 1844”.

Cumpliendo la demanda que había impuesto el Administrador del Sr. de la villa, retorna la Imagen a su Santuario, el sábado día siete de septiembre de 1844 y víspera de su día, por la mañana (Según acuerdo de la Sesión Extraordinaria de la Corporación Municipal, celebrada el 1 de Septiembre de 1844), en el que concurrieron a la ermita las mayordomías de los trece pueblos circunvecinos que la tienen como Patrona, siendo bendecida como estaba acordado por la autoridad eclesiástica de la provincia. Asistiendo al acto una autoridad gubernativa, acompañada con cuatro representantes del Ayuntamiento quienes procuraron conservar el orden y religiosidad que exigía el acontecimiento, tal y como estaba prevenido por el Sr. Jefe Superior Político de nuestra Provincia en su comunicación fecha de agosto próximo anterior, de todo lo que se dio el oportuno aviso por medio de oficio al citado Administrador.

En Sesión Ordinaria de la Corporación Municipal del día 29 de mayo de 1848, presidida por el Alcalde D. Cándido Naranjo, el punto segundo de la orden del día trata de los desórdenes que suelen ocurrir en el Santuario en la celebración del día ocho de septiembre de cada año, y dice que de celebrar esta función en el pueblo será mayor el culto y veneración de Ntra. Sra. de la Sierra y los devotos podrían cumplir sus promesas con mucha más comodidad. Y atendiendo lo recomendado por el Sr. Jefe Político de esta provincia, que se solicite de su Majestad la Reina Isabel II el permiso para festejarla todos los años en el pueblo, con el establecimiento de una Feria por término de ocho días, contados desde el ocho de septiembre de cada año inclusive, sobre las bases que a continuación se expresan:

1. Que con dicho objeto será conducida Ntra. Sra. al Pueblo todos los años, con la debida autorización.

2. Que las Mayordomías de las Villas, que la tienen como Patrona, cumplan cultos en la villa de la misma forma que se ha hecho hasta ahora en la ermita.

3. Que de los ocho días de Feria se destinen los tres principales para cuerda de toda clase de ganados, a los cuales se les proporcionará gratis pastos y agua abundantes en la vega de este término.

Una vez solicitada de su Majestad la Reina Isabel II, que las fiestas que se celebraban en el Santuario, del 8 al 15 de Septiembre, se celebrasen en la localidad, petición concedida el día 26 de febrero de 1849 (Florencio Palomino Peinado, pregón de Feria y Fiestas año 1985), se vuelve a solicitar del Duque el oportuno permiso para que la Imagen de Nuestra Señora retornara a la villa y festejarla siempre en nuestra localidad y no en el Santuario, lo que concede tras largas negociaciones. Luego se procedería a la subida, con lo que se reanuda la costumbre iniciada con motivo de las obras de restauración del Santuario.

Como para las fiestas del año que nos ocupa de 1848, aún no se tenía la referida autorización de la Reina, entonces el Alcalde D. Cándido Naranjo, con fecha 27 de Agosto, se dirige al Gobernador Civil solicitando licencia para el traslado y festejarla en la villa. Concesión realizada el día 2 de Septiembre.

Una vez concedida esta autorización, la corporación municipal celebra Sesión Extraordinaria el día 3 de septiembre de 1848, la cual dice:

“Hallándose reunidos los Sres. del Ayto. de esta villa, se dio principio a la presente sesión con la lectura de la anterior que fue aprobada.- En acto seguido y en vista de lo resuelto por el Jefe Político de esta Provincia, sobre la Festividad de Ntra. Sra. de la Sierra, dichos Sres. acuerdan que su traslación a esta villa se efectúe en el día cinco del presente mes, y que se devuelva a su Santuario en el día diez y siete del mismo: que para el recogido y petición de la limosna en los días contados y el de su festividad se encargue este auxilio a D. Pascual Díaz, D. Santiago del Águila, D.Manuel Heredia y D.Francisco Bustillo: que para dicha traslación se encargue el Regidor Joaquín Pérez Cacho; y por último que por la inteligencia de los pueblos limítrofes se oficie a las Justicias de los mismos acompañando un Edicto para que se sirvan publicarlo y fijarlo en el sitio de costumbre.- Y por no haber pendiente otros asuntos de que tratar, se concluyó esta sesión.- Diligencia: Con esta fecha se han puesto y dirigido los Oficios y Edictos de que se habla en el párrafo primero de la Sesión anterior para las Justicias de los Pueblos Daimiel, Carrión, Malagón, Urda, Consuegra, Madridejos, Herencia y Villafranca que son los únicos que cumplen sus Mayordomías: Y para que conste lo anoto por la presente que firmo yo el Escribano, doy fe: Manuel García de la Camacha”.

Esta era la primera vez que la Imagen de la Virgen se trasladaba a su pueblo para festejarla, aunque ya se la había festejado, como ya hemos visto, los años que duraron las obras del Santuario, por lo que esta costumbre con el paso del tiempo se hizo tradición, y a partir de entonces, periódicamente todos los años se viene haciendo, con el paréntesis obligado de la guerra civil española, así es que, próximo a las fiestas en su honor, el tercer o cuarto domingo de Agosto, en plena tarde estival, tiene lugar la bajada de la Imagen de Ntra. Venerada Madre desde su Santuario a la villa.

Con ardiente fervor, los encargados de ir a por Ella y traerla, andando en sus andas porteada a hombros, son los mozos y mozas de la localidad, aunque participan también numerosas personas de más edad, que apiñados a los varales del trono se van relevando a lo largo del recorrido que se realiza a paso muy ligero…, corriendo…, en volandas diría yo. Durante todo el trayecto, parando cuatro veces para cantarle una salve (en los arcos de entrada a la carreterilla, en la huerta de Valerio, en Renales y en los Pocillos), los casi 12 kilómetros que separan la ermita del “Canto”, donde el pueblo con las autoridades civiles y eclesiásticas, ha salido a recibir a su Patrona, el cortejo formado por gente joven no para de cantar canciones alusivas en alabanzas a Nuestra Señora.

Las campanas de la torre de la iglesia parroquial, desde el día anterior, nos anuncian Su inminente llegada, pues no paran de repicar hasta Su entrada en el Templo.

Ya la Virgen en el “Canto”, después de ser recibida por el pueblo con las autoridades, hace su paseo en procesión por el itinerario de entrada a la villa, desde el “Canto”, Camino de la Hontanilla, Avenida de la Virgen hasta la esquina de San Juan, pasando por la calle Grande y Concepción para internarse en la Glorieta de la Plaza de la Constitución cruzándola para salir a la calle de la Iglesia y desde allí hacer su entrada en el Templo parroquial después de haber sido recibida en la puerta con fuegos de artificio.

Actualmente, como prólogo a las fiestas patronales del pueblo de Villarrubia, se organizan una serie de actos culturales empezando por la traída de la Sagrada Imagen de la Virgen. Ya con Élla aquí empiezan dichos actos en los que se celebran concursos de bailes regionales y otras actuaciones programadas para los niños y las personas de más edad, con la coronación de la Reinas, juvenil e infantil y el Pregón de Fiestas; llegamos al día principal del 8 de Septiembre, precedido del Novenario en Su honor.

Este día, que se conmemora el Aniversario de Su Nacimiento, Nuestra Madre Morena está engalanada, radiante de alegría al ver a sus fieles hijos de Villarrubia a Su alrededor. Ella extiende su Manto para cubrirnos y protegernos a todos, tanto a los que han tenido la suerte de permanecer aquí como a los que volvemos para estar junto a Ella este día.

Empieza el día con un alegre despertar sonando la diana con la banda de música por las calles. A las 12 de la mañana, tiene lugar en la Iglesia Parroquial la Solemne Eucaristía en honor de Nuestra Patrona, que aglutina a gran cantidad de fieles ávidos de Su protección. La tarde-noche se culmina con la procesión de la Venerada Imagen, presidida por las Autoridades Eclesiásticas y civiles.

Dentro del marco festivo, el pueblo se ha predispuesto a engalanar sus hábitos y costumbres para acoger en el seno de su fraternal vecindad el reencuentro entrañable con los familiares y amigos que en estos días festivos nos visitan. La participación en las diversas actividades programadas para el regocijo común, redunda en el enriquecimiento espiritual de todos los habitantes.

Ciudad Real, junio de 2004
Fabián Martínez Redondo