TEMPLO DE LA IGLESIA PARROQUIAL

Es para mi un honor acceder a la petición de la Junta de Hermandades de Pasión, por iniciativa de don Antonio González Villén -Cura Párroco de Villarrubia-, para insertar en este Programa de Semana Santa 1993 el artículo titulado "TEMPLO DE LA IGLESIA PARROQUIAL, SÍMBOLO ARQUITECTÓNICO DE NUESTRO PUEBLO", publicado en el Programa de Fiestas Patronales de 1987. El lector de entonces y de ahora observará que me he permitido introducir algunas "matizaciones".

De la historia de Villarrubia de los Ojos, algo nos dicen algunos autores como: Hervás y Buendía en su "Diccionario Histórico-Geográfico de la Provincia de Ciudad Real"; nuestro querido don Luis Villalobos en su libro "Esplendor y Ocaso de los Toros Jijones en el Siglo XVIII"; Corchado Soriano en el "Estudio Histórico-Geográfico-Jurídico del Campo de Calatrava. Parte III, Los Pueblos y sus Términos", y las "Relaciones Histórico-Geográficas" que el Rey Felipe II mandó redactar en el año 1575. Pero muy poco o casi nada, que sepamos, hay escrito sobre la antigüedad y sobre cómo ha llegado a nuestros días el Templo de la Iglesia Parroquial Ntra. Sra. de la Asunción de Villarrubia de los Ojos.

Uno de los pocos antecedentes se encuentra en las citadas relaciones Histórico-Geográficas, en las que se nos dice que en tiempos pasados donde estaba la casa de palacio y la Iglesia hubo una fortaleza y, que allí, en la Iglesia -nos dicen estas relaciones- se encontraban enterrados el señor de la villa, Conde de Salinas don Diego Sarmiento y su hijo don Luis Sarmiento; lo que demuestra que en aquellos tiempos ya estaba en pie nuestro Templo. Pero, cuándo se levantó? Puede que lo mandase construir el Conde de Salinas, pero desde el año 1551 que adquirió la villa hasta el año 1575 en que están redactadas estas relaciones topográficas no hay mucho espacio de tiempo (pero sí el suficiente) para levantar una edificación de estas características.

Según nota bibliográfica de la Memoria de Licenciatura, de Raquel Torres Jiménez, titulada "Religiosidad Popular en el Campo de Calatrava, Cofradías y Hospitales al final de la Edad Media", en el período cronológico de los años 1491 a 1510, "consta que esta iglesia parroquial, Santa María la Mayor, era una ermita, con hospital" (pág.183, Ed.1989).

Hervás y Buendía, en su Diccionario, al referirse a la iglesia parroquial de Villarrubia, nos dice: "...Lleva el título de Ntra. Sra. de la Asunción, con el cual se sustituyó el de Santa María, que llevó en la Edad Media, por ser así nombradas cuantas iglesias se dedicaron en aquel tiempo a la Virgen María..."

A lo largo del tiempo ha debido sufrir algunas restauraciones a juzgar por su aspecto exterior. Así lo demuestran algunos tramos de fachada, sobre todo en la Norte y en los botareles, en los que hay desigualdad en su terminación final y en su construcción que, como se puede ver, hay tres de ellos que son de ladrillo.

No hay constancia de estas posibles reparaciones. Sólo que está en la mente de las personas de más edad de haber oído decir a sus mayores que la Torre tenía un tramo más, donde se encontraba situado el reloj de la villa, que al ser quitado por derribo de este tramo fue trasladado a su emplazamiento actual. Según unos, este tramo parece que hubo de ser quitado porque amenazaba ruina y, según otros, se quitó porque al reconstruirse la torre de la Catedral de Ciudad Real en el año 1835, nuestra Torre rivalizaba en altura con ella. Es posible que se dieran las dos circunstancias, y que las autoridades eclesiásticas provinciales de la época no permitieran la restauración del cuerpo superior en ruina, procediéndose a su derribo sin ocasionar mayores gastos económicos, ahorrándose conflictos con la jerarquía eclesiástica.

En la fachada Sur de la torre, por debajo de la ventana del campanario, y en un trozo de revestido de yeso, se observa una inscripción de 1862, que tal vez sea el año en que tuvo lugar el derribo de la parte superior en ruina.

Se recuerda el anterior chapitel de la torre, cuyo material de cobertura presentaba una loseta colorada, que hubo de ser quitado porque el globo esférico y la veleta de la cúspide amenazaba caerse. Así estuvo unos años la torre sin chapitel hasta que en 1977, cuando se desmanteló y se puso nuevo el tejado del Templo, fue construido nuevo con una estructura metálica y loseta de pizarra negra colocada sobre tablero de ladrillo baldo como material de cobertura, en cuya cúspide se colocó un nuevo globo esférico y veleta de los vientos.

En el año 1986, y tras la adquisición por el Ayuntamiento, unos años antes, de la casa que había adosada en la fachada longitudinal Norte en su parte noroeste, donde hubo en tiempos no lejanos una fábrica de gaseosas, se abordó la restauración -con buen criterio en mi modesta opinión- de los muros y botareles del Templo en dicha fachada Norte hasta una altura de unos dos metros previo desmonte del terreno que cubría esta zona, dejando al descubierto la parte restaurada. En los trabajos de restauración de la parte nordeste del muro, al desmontar la tierra que había sobre él, se pudo comprobar el hallazgo de vestigios de cimentación antigua, junto a la Capilla, en sentido perpendicular a la fachada Norte del Templo; lo que evidencia que en otros tiempos hubo otras edificaciones en este lugar.

Exponemos a continuación nuestro modesto conocimiento y observación de este sencillo Templo de la Iglesia Parroquial, que consta de una sola nave, en sentido longitudinal Este-Oeste, con unas dimensiones interiores de 40 metros de largo, 12 metros de ancho y 16 metros de altura aproximadamente.

Su cerramiento está formado por muros con piedras de sillares en su mayor parte, a excepción del imafronte que es de mampostería, donde resalta la puerta del Gótico tardío con arco carpanel pequeño. La mitad noroeste del muro de la fachada longitudinal Norte se encuentra revestida, siendo probable que su fábrica sea también de mampostería. Este cerramiento está reforzado en su parte exterior con doce botareles, asimismo de piedra de sillares, con excepción de los tres correspondientes al noroeste que son de ladrillo, reforzando a su vez los pilares donde descansan las bóvedas que cierran el templo por la parte superior. En el botarel de la esquina suroeste, se observa un reloj romano, el cual, con la aguja en posición adecuada marcaría las horas solares.

La cubierta está formada por estructura metálica, con tablero de ladrillo baldo donde descansa la teja curva o "árabe". Esta cubierta fue realizada en el año 1977, sustituyendo a la antigua, que estaba formada por armazón de gruesas maderas y teja asimismo curva. Entre las bóvedas y la techumbre existe una cámara de aire, lo suficientemente espaciosa, con siete bohardillas en el tejado que garantizan su ventilación. Dentro de esta cámara de aire, la parte superior de las bóvedas ha sido recubierta de capa de hormigón para reforzarlas.

Adosada a la fachada longitudinal Norte se encuentra la Capilla del Santísimo, probablemente construida con posterioridad al templo, aprovechando una puerta que daba acceso al Cementerio de la villa que se encontraba lindante. Parece cierto que en este acceso tenían lugar las últimas exequias fúnebres de los difuntos. Y, asimismo, adosada a la fachada longitudinal Sur, se encuentra la torre, y una nave, cerrada en la parte superior con bóveda de medio cañón, donde está ubicada la Sacristía y sus dependencias, con el Cancel o Vestíbulo de entrada y atrio.

La Torre, que se encuentra en la parte suroeste de la fachada Sur, de planta cuadrada, de dos cuerpos, y que actualmente tiene una altura de 45 metros aproximadamente, está construida en piedra de sillares y se accede hasta lo alto de ella, es decir, a la base del chapitel o pirámide superior, desde el coro en el interior de la Iglesia por una escalera helicoidal estrecha hasta el campanario y, desde éste a la terraza, formada entre la base de pirámide y la baranda exterior que antes tenía pináculos más robustos en sus esquinas, por una escalera metálica vertical de 25 peldaños.

Hay dos campanas instaladas en el campanario, con los nombres de María de la Sierra y María de la Asunción, hechas por el fundidor Fernando Villanueva Sanz, en el año 1940, en Villanueva de la Serena (Badajoz), que recuerdan las efemérides de los acontecimientos religiosos de cada día. Con su tañido grave y agudo, quien no recuerda, sobre todo las personas de más edad, el repique magistral que hacía con ellas el campanero antiguo o anterior, conocido con el apelativo cariñoso de "El Niño", ya fallecido y que su sucesor sigue haciéndolo aunque algo desvirtuado.

Terminada la parte expositiva exterior, pasemos a describir el interior del Templo que, dentro de su sencillez, es lo más destacado en la ornamentación arquitectónica. De planta rectangular, de una grandiosa sola nave, dividida en cuatro cuerpos por pilares en los que sobresalen columnas Jónicas sobre plinto de dos metros con capiteles Jónicos adornados por volutas, donde descansa el ábaco campaniforme del arranque de los arcos que sostienen las bóvedas.

De un muy decadente estilo Gótico, tiene las bóvedas de crucerías, con arcos torales, formeros y cruceros que descansan en pilares robustos reforzados con botareles en el exterior, formando una estructura nervada de verdadera trabazón de sostenes y empujes. De reminiscencia mudéjar, se deja sentir su influencia en los arabescos de los rosetones y en el entrelazado de su crucería de rombos y triángulos que forman el crucero revestido de yeserías, que en aquellos tiempos se utilizaban en la construcción de templos; enalteciéndola por su vistosidad.

Cada una de las cuatro bóvedas góticas floreadas o palmeadas del cerramiento superior está compuesta por una distribución distinta en las formas geométricas de su crucería, aunque todas tienen en común el arranque de los cinco arcos que salen de los ábacos en los capiteles. Los arcos extremos son formeros y torales, los tres restantes forman la crucería, confluyendo en la clave o rosetón del centro el central que viene del ábaco con otros que salen de los torales y formeros, uniéndose a su vez en simétricos piñones distribuidos por la zona media de la cúpula los restantes arcos.

La iluminación del Templo está garantizada por seis ventanas existentes en la parte superior de los muros del mítico recinto, invitando así al recogimiento espiritual y a la oración. Tres de ellas en la fachada Sur (en las que se observa por el exterior su primera construcción circular), dos en la fachada Norte y una en el imafronte, habiendo otra ventana tapiada encima de la puerta de la Capilla del Santísimo; lo que evidencia que esta Capilla fue construida con posteriodidad al Templo.

En el ábside poligonal se encuentra el Altar Mayor del Templo, en cuyo presbiterio está la "mesa" donde tiene lugar la Consagración de la Eucaristía, en el Sacrificio de la Santa Misa, y adosado al testero semioctogonal, ocupando los tres lados centrales, está el Retablo, formado por una mezcla arquitectónica de bello arte que componen la decoración del Altar.

El retablo está formado por cuatro cuerpos separados entre sí por montantes o cornisas, tomando la forma angulada de los tres lados centrales del absidal. El segundo y tercer cuerpo tienen gemelas columnas jónicas, con capiteles compuestos adornados por volutas.

En la parte central del primer cuerpo o "predela" se encuentra el Sagrario donde se guarda a Cristo Sacramentado, con las imágenes de los Sagrados Corazones de Jesús y María sobre pedestal, y el sitial a ambos lados. El segundo cuerpo está formado por hornacinas con columnas salomónicas, en las que en principio estaban las imágenes de Santa Martina y San Luis Gonzaga a ambos lados, habiendo sido reemplazadas por las de San José y San Antonio de Padua, encontrándose en la hornacina central el Expositor, donde se expone al Santísimo en la Custodia y, últimamente, a Ntra. Excelsa Patrona Virgen de la Sierra (después de su procesión patronal) hasta que es llevada a su Santuario. En el tercer cuerpo, también formado por hornacinas con columnas salomónicas, están las imágenes de San Pedro y San Pablo a ambos lados y en la hornacina central se encuentra el Calvario con la crucifixión de Jesús. El cuarto cuerpo, coronando el retablo, está formado por una sola hornacina igual que las anteriores con la imagen de Ntra. Sra. de la Asunción como Titular de la Parroquia, estando ilustrado ambos lados con las pinturas de la Anunciación, y el Bautismo de Jesús.

En la parte inferior del retablo, en su lado izquierdo, y a la altura visual de persona existe una placa con la siguiente inscripción: "Retablo donado a la parroquia, por Doña Martina Casanova Millán, en sufragio de sus ascendentes difuntos, señores Sánchez de Milla y García Solís; sus padres y esposo, siendo cura párroco D. Luis Fernández Mayoralas. Fue construido por el escultor D. Faustino Sanz Herranz, en Madrid, e inaugurado el día 30 de Enero de 1955".

Este retablo fue instalado en sustitución del antiguo que, según testimonios de la época de su desaparición, era una "joya arquitecto-escultórica", de los que existían tres muy parecidos en la provincia. Dos de los cuales desaparecieron durante la guerra civil española: uno estaba en la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol de Membrilla y el otro en nuestra Parroquia. Quedando un tercero en la actualidad: el del Altar Mayor de la Catedral de Ciudad Real. Retablo este que fue diseñado por D. Andrés de la Concha, cuya escultura corrió a cargo de D. Giraldo de Merlo, obra que finalizó en Julio de 1616, y actualmente declarado Monumento Nacional.

El Dr. Villalobos, en su libro sobre los Toros Jijones, dice que, en la capilla particular de los duques de Híjar, en la parroquia de San Andrés, de Madrid, se puede admirar un retablo igual al destruido en nuestra iglesia de Villarrubia (nota bibliográfica n 62).

Con fecha 26 de Agosto de 1799, el Duque de Híjar autorizó construir en la planta baja de la torre la actual capilla de Jesús, para colocar la Imagen de Ntra. Sra. de los Dolores, y una bóveda para el entierro de eclesiásticos, poniéndose aquí también la pila bautismal. Cabe destacar que el cura párroco que solicitó la construcción de esta capilla y la cripta, D. Francisco García Millán y Solís, fue el primer sacerdote que falleció el 25-10-1800. Con posterioridad fueron enterrados los cadáveres de los sacerdotes D. José Antonio Sánchez de Milla Narváez, el 6-12-1801; D.Joaquín Bustillo, el 30-4-1803; D.Francisco Antonio Sánchez de Milla Narváez, el 19-4-1814; D.Ramón Espadas, el 8-5-1825; y D.Antonio León, el 28-2-1827. Parece desprenderse de esta relación -nos dice el Dr.Villalobos- que no se consideró lugar acertado para practicarse inhumaciones de eclesiásticos (Nota bibl. n 54, libro Toros Jijones).

En el testero opuesto al ábside se encuentra el "coro", en donde tenían lugar los cantos religiosos de los acontecimientos destacados.

Debajo del coro y en su parte derecha por la entrada posterior está situada una pequeña capilla destinada al culto de Ntra. Excelsa Patrona la Santísima Virgen de la Sierra, donde hay un pequeño retablo valiosísimo de estilo Barroco, única reliquia que quedó sin destruir durante la guerra civil, en cuya hornacina se encuentra una pintura de la Virgen de la Sierra, realizada en el año 1950, por Antonio Guijarro Gutiérrez, hijo de Villarrubia de los Ojos.

En el hueco existente en el lado izquierdo, por debajo del coro, está el Santo Cristo del Perdón que, con otras imágenes y las que se guardan en la Capilla de Jesús forman la representación de la Pasión y Muerte de nuestro señor Jesucristo, que las cofradías sacan en procesión de Semana Santa.

En los paramentos longitudinales de ambos lados existen pequeños retablos en los que, en sus hornacinas están las imágenes de Virgen de la Esperanza, Santa Martina, San Antonio Abad, San Luis Gonzaga y Virgen de los Dolores.

Resumiendo, en mi modesto conocimiento me atrevo a decir que, este sencillo pero suntuoso templo de una amplia y espaciosa nave, constituye el símbolo arquitectónico de nuestro pueblo, que debió levantarse una vez consolidada la reconquista de nuestros territorios a la invasión sarracena, posiblemente aprovechando parte de los muros de la antigua fortaleza, realizando una obra de gran audacia y maestría para voltear arcos y bóvedas sobre un vano de 12 metros de luz -empresa atrevida con los elementos de la ingeniería moderna para los técnicos de ahora, que supieron resolver los arquitectos de entonces-. Legado de nuestros antepasados que ha llegado a nuestros días aguantando la erosión de las adversidades climáticas, y la más o menos afortunada intervención de la mano del hombre al reparar los deterioros del paso del tiempo. No obstante, esperamos que persona más capacitada pueda explicar satisfactoriamente con más exactitud cuanto llevamos dicho.

FABIAN MARTINEZ REDONDO