Tomás Roncero: “El Barça me ha hecho muy feliz estos últimos años”

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Los que quieran conocer la historia del Real Madrid a través de los ojos y la memoria de Tomás Roncero (Villarrubia de los Ojos, 1965) solo tienen que leer las 317 páginas de «Eso no estaba en mi libro del Real Madrid» (Almuzara), un relato en el que el periodista entrelaza su vida con la del equipo de su alma y de su corazón. A los 8 años se enamoró de aquella camiseta blanca sin publicidad gracias a un gol de Pirri de cabeza y a una goleada a Las Palmas en su primera visita al Bernabéu.

¿Qué hay en este libro?

La historia del Real Madrid tal y como la tengo en mi cabeza. Me dirán que si es subjetivo, pero es una historia bastante fidedigna, porque en la que se cuenta oficialmente hay muchas mentiras.

¿Es solo para madridistas?

A gente que no es del Madrid le van a interesar muchos episodios, porque yo revelo que algunas leyendas urbanas son falsas. Por ejemplo, lo de que era el equipo de Franco, que era lo justo contrario, las ligas de Tenerife y cosas así… Es un libro para todos los públicos, incluso a los no futboleros les puede entretener. Está mal que lo diga, pero yo mismo al leerlo me he entretenido y me reído conmigo mismo.

¿Lloró en las remontadas de la temporada pasada?

Sí. Tengo una cosa muy peculiar y es que nunca he llorado cuando el Madrid ha perdido, porque me entra rabia. Yo solo lloro cuando el Madrid gana. Lloro con las películas de final feliz, por eso no lloré con Titanic.

En los agradecimientos del libro están su familia… y Bernabéu.

Para mí, Bernabéu es el abuelo que me hubiera gustado tener. Era manchego y brutote como yo, hubiéramos conectado muy bien. Él consiguió que el Madrid sobreviviera al franquismo.

Se hizo del Madrid cuando el equipo no ganaba tanto.

Exacto. Cuando ganamos la Sexta yo tenía un año y dos días y no me enteré. Y tuve que esperar a la edad de Cristo para ver por fin una Copa de Europa, que estaba hasta el gorro de lo del blanco y negro, que es otra mentira de los que quieren desmitificar los logros del Madrid, porque la tele era en blanco y negro pero todas las Copas de Europa son en color.

Ahora ya llevan 8 en color…

Se nos ha ido la mano. El Madrid en la Champions es como cuando te vas de juerga y dices que a las dos estás en casa. Y te lías y acabas volviendo a las 6. El Madrid con las Copas de Europa se lía, remonta con el PSG, hace un milagro con el Chelsea, elimina al City en un minuto y, ya que está en París, pues gana la decimocuarta.

¿Cuál es su momento más feliz con el Madrid?

Hay dos insustituibles. Primero el gol de Ramos en Lisboa. Estaba con mi mujer y mi hijo, que tenía diez años y siempre me decía que yo le hablaba de la Décima pero nunca llegaba. En ese momento me sentí un fracasado como padre y le dije que aunque fuese con el culo el gol del empate iba a llegar. Cuando marcó Ramos salvé mi paternidad y evité el burreo de los atléticos, que esa Champions hubieran dicho que valía por diez. Si eso pasa me hubiera ido a Suiza a hacer tortillas de patata. Y el otro es el gol de Santillana con el Borussia Mönchengladbach, el 4-0 en el noventa que nos libraba de la eliminación. Acabé pegado a la valla abrazado a un señor de Alcobendas que no conocía de nada.

Cuando su madre le despierta una mañana y le dice: «Se ha muerto Juanito», usted piensa que es un primo suyo…

Espero que mi primo Juan no se enfade al leerlo. Tuve relación más de niño, pero de mayores nos hemos visto lo justo. Me levanto, mi madre me dice que se ha muerto Juanito y yo le contesté «¿el primo Juan?» y cuando me dijo que era el futbolista me derrumbé. Hubiera sido más soportable si llega a ser mi primo Juan.

Echa de menos a Juanito

En las noches europeas siempre pienso cómo lo viviría Juanito si estuviera allí. Siempre he dicho que es un madridista que jugó en el Madrid. Es mi gran ídolo, asumiendo que no es el mejor jugador. Es el que más me ha llegado al alma y al corazón y del que más me acuerdo. Las que hubiera liado como entrenador del Madrid. Ese sí que nos hubiera dado portadas. Por otro lado, al irse así, queda como un mito e idealizado para los restos.

Su hijo se llama Santiago por Bernabéu…

Sí, de segundo nombre, pero porque mi mujer se empeñó en ponerle Marcos delante. Si no es por ella, se llama Santiago sí o sí. Era un homenaje y al final el niño tiene nombre de culebrón.

¿Qué hazaña le queda por hacer al Real Madrid?

Estoy deseando una final de Champions con el Barcelona, porque el Madrid no las juega, las gana.

En el libro aparece un ídolo del madridismo que nunca ha jugado en el equipo: Manolas…

El Barcelona me ha hecho muy feliz estos últimos años. Es un equipo que es necesario que exista. Lo de la Roma con un gol de un jugador llamado Manolas es tan especial para un madridista… Y ese 4-0 del Liverpool, ese Barcelona ridiculizado… El Bayern, que era mi equipo más odiado, desde el 8-2 al Barcelona son mis hermanos. El 8-2 es un momento único en nuestras vidas. Y con Messi, Luis Suárez, Griezmann, Busquets, Jordi Alba… Todos los que decían que eran los mejores estaban en el campo.

Vinicius le está haciendo disfrutar…

Alguna cosa va a tener que cambiar, porque fuera de casa le van a tocar mucho las narices. Pero esa alegría carioca, esa ingenuidad infantil con la que juega, los regates, los caños, todo eso a mí me gusta. Y Juanito era también así. Cuando uno es muy bueno le tocan las narices. Antes hacían gracia sus bailes, pero como ahora es muy bueno y te gana, pues molesta. Siempre he sido de la cofradía de Vinicius.ARCHIVADO ENFútbolReal Madrid


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