La migración de las grullas comunes se encuentra en una fase muy adelantada y más de la mitad de los ejemplares invernantes, unos 135.000, han abandonado la Península Ibérica en las últimas semanas tras iniciar su viaje de regreso a sus lugares de cría en el norte de Europa, iniciando así un viaje de vuelta de más de 3.000 kilómetros de distancia que les llevará a sus zonas de cría.
Así lo ha explicado el coordinador nacional del censo de grullas, José Antonio Román, quien ha señalado que las grullas, tras pasar los meses fríos del año en la Península Ibérica, se dirigen ya al norte de Europa, lugar donde pasarán el verano y donde iniciarán su periodo de reproducción entre los meses de abril y mayo.
En la actualidad, la grulla común (Grus grus) se reproduce por toda la franja septentrional de la región Paleártica , ocupando desde el oeste los terrenos de la Península Escandinava y teniendo como límite este la zona central de Siberia. Más al sur, llega hasta el norte y este de Alemania y de la República Checa, Ucrania, el Turquestán Ruso y Chino y, Mongolia, existiendo además colonias aisladas en Dobrogea, Turquía y la región de Transcaucasia.
Román ha comentado que hasta el domingo día 16 de febrero ya se habían contabilizado unas 61.000 que habían cruzado Pirineos; de ellas, unos 28.000 ejemplares los cruzaron por Aragón, 25.000 ejemplares lo hicieron por Navarra y 8.000 por Euskadi.
El día 16, ha señalado, partieron masivamente de Extremadura y otras áreas del Suroeste y Oeste de España, entorno a otros 74.000 ejemplares, continuando a lo largo de los días el proceso migratorio.
Desde Gallocanta (Zaragoza), ha comentado, el pasado domingo salieron más de 30.000, que en su mayoría cruzaron ese mismo día Los Pirineos.
Durante la semana pasada más de 26.000 ejemplares cruzaron Los Pirineos por Navarra y, al menos, 8.000 por Aragón.
«A estas alturas, seguramente ya nos han dejado más de 135.000 ejemplares y el tránsito de ejemplares será continuo aún las próximas semanas», ha indicado.
«Las buenas condiciones atmosféricas de estas semanas, con vientos favorables, las ha permitido marcharse sin más problemas, y la ausencia de cierzo ha favorecido su marcha desde Gallocanta, especialmente por Navarra», ha indicado.
Román ha explicado que a las grullas contabilizadas por el día se han de sumar también aquellas que inician su migración por la noche, que también suponen un buen número que se escapa de los conteos de los censos.
El coordinador nacional del censo ha recordado que el trabajo desarrollado por ornitólogos voluntarios y técnicos de las distintas administraciones públicas, y coordinado por la asociación Grus Extremadura, ha llegado a censar este año cerca de 232.700 ejemplares.
Durante el tiempo que han permanecido en la Península Ibérica se las ha podido contemplar alimentándose en dehesas y cultivos, que abandonaban al atardecer para acudir a sus dormideros habituales.
Román ha señalado que a lo largo de las últimas semanas en muchos lugares de España se han organizado actividades para despedir a esta gran ave migratoria, que es una de las que concita más interés entre los aficionados a la ornitología.
El proceso de su migración al norte de Europa, ha dicho, «es la última oportunidad para observarlas, puesto que hasta el próximo otoño no volverán, demostrando así una vez más que es una ave que no conoce fronteras».
Fuente: lanzadigital